Llegamos a un estado en el que las casualidades no son normales, en las que algún comentario que otro puede arreglar y hacer feliz a una persona aunque sea unos segundos, o amargarla para toda la noche sin tener un sentido muy irónico.
Aveces no nos damos cuenta de las reacciones que pueden tomar los demás o tal vez lo que puedan pensar a unos kilómetros de distancia.
Porque desde aquí todo se ve de otro modo.
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