martes, 19 de abril de 2011

Era sé una vez, en un antiguo pueblo, alejado de la civilización humana vivían dos ancianos, de los cuales habían vivido los más devastadores temblores, las más fuertes tormentas y riadas, pero que con mucha fuerza y mentalidad supieron vivir mutuamente, se construyeron su casita en lo alto del pueblo, estos ancianos, anteriormente fueron unos niños, que se quedaron huérfanos en aquel pobre pueblo, pocas personas quedaban allí, cuando crecieron la anciana que les cuidaba falleció.
Después de pasar unos años, no se encontraban, no sabían que existía alguna persona más en aquel pueblo, hasta que una buena mañana de mayo, como un día normal, Alba iba a recoger flores al campo y de pronto se encontró a un hombre tirado sobre sus flores, estampando las contra el suelo.
Rápidamente sintió dos sentimientos mutuos, alegría porque había más personas en aquel pueblo alejado de la mano de dios, y frustrada y enfadada porque sus pobres flores habían sido víctimas de una devastación brutal.
Se enamoraron, poco a poco fueron cogiendo confianza, no sabían ni habían experimentado nunca el sentimiento de enamorarse, pero mutuamente fueron virgen de este amor.
Hicieron el amor, en aquella casa construída por ellos mismos, pasaron toda su vida en aquel pueblecito, todo era especial para ellos, la primera esquina donde fueron agarrados, aquel campo donde se encontraron...deseaban no despertar nunca de aquel recuerdo.
Hoy en día esta pareja está siendo afectada por la edad, ya andan poco, no comen como antes, no pueden hacer las cosas que hacían, pero siguen siendo felices. ¿Sabéis por qué?
Porque el amor de una pareja que se ha amado toda la vida, SIEMPRE y digo SIEMPRE perdurará en el tiempo


No hay comentarios:

Publicar un comentario