domingo, 23 de octubre de 2011

Le quiero y pocas veces, bueno mejor dicho, nunca he tenido esa sensación de deseo, esa sensación de vergüenza ante una persona a la que quiero tanto. Tener sus labios enfrente de los míos me hacía ver que si los perdiera por cualquier motivo no podría seguir viviendo. No tendría esa risa tonta que se me pone al verle, no tendría ese cosquilleo en el estómago cuando me mira, o me coge de la cintura.  En la vida,  muy pocas personas  han hecho que yo me pueda sentir bien conmigo misma, pero él no hace cada día, cada mañana y cada tarde, de cada mes de cada año, que le llevo conociendo. Llegó a ser un amigo, sin embargo siempre, sobrepasábamos el límite de la amistad y nos sometíamos al sentimiento . Creo que en todos los meses en el que solamente era su amiga, me pude dar cuenta de que los amigos, son verdaderos, y que en ocasiones, se les coge un cariño especial, se ve todo de distinto modo, y se siente de una forma diferente. Eso me pasó con él. El día que le conocí, vamos...no me podría nunca imaginar que ese chico que conocí podría ser la persona más maravillosa que conozco. Pero así fue, poco a poco nos fuimos conociendo, poco a poco fuimos sintiendo y creyendo en algo más, hasta que logramos alcanzar el cielo, con tan solo dos palabras : te quiero.

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