domingo, 5 de junio de 2011


Comenzamos siendo propios desconocidos, en vías próximas a una amistad, volvimos a caer en todos aquellos sentimientos inocentes del amor, no pudimos impedirlo, nuestro corazón ganó esta batalla a la cabeza. No me arrepiento de aquel momento en el que nuestra vergüenza se esfumó, en aquel momento en que ambos nos miramos, nos tocamos y simplemente nacieron las sonrisas. Aquellas que tantas tardes esperaban verse aparecer alrededor de nuestra habitación, aquellas sonrisas que se comunicaban en silencio,atravesadas por millones de kilómetros, envueltas en unas ganas inhumanas de encontrarse cara a cara.De lo único seguro que me arrepiento es de dejarte ir, de dejarte sin esperanzas, de romper todo aquello que nos unía, volver a casa y pensar en todo aquello que perdía contigo, todo aquello que yo quise entender a ciegas.En mi vida, pocas veces pido perdón, no porque no quiera, sino porque antes de provocar una disculpa prefiero resolver el enredo,soy la primera persona que piensa en los demás, pero sin embargo soy la primera persona que se esconde tras una coraza, esa coraza que no me gusta enseñar, aquella que tú has descubierto, que todo el amor de aquellas tardes, esta lucha que mi corazón tras un tiempo no pudo más y venció a mi cabeza, supuso que todo lo que pensaba entonces sería lo mejor, pero se equivocó, porque aunque el cerebro sea la clave de todo mi cuerpo, el corazón siempre será aquel que le proporcione la sangre necesaria para poder pensar, para poder arrepentirse, y poder rectificar cuando se cometen errores.
Mientras tanto, dos personas luchaban por su amor, no dudo que ninguna se echara para atrás en este tema, ni que ninguna no diera nada por este amor, pero el cansancio, todo aquello que sucedió pasó factura en ese corazoncito triste, aquel que no quise olvidar, aquel al que no dejé ni un solo segundo que detuviera nuestro amor, que no dejara de pensar en todo lo que nos esperaba, no me rendí, al igual que él.
Cuando las páginas de aquel libro ya daban a su fin, volvimos a escribir, volvimos a creer en un ¨puedo¨, volvimos a querernos, volvimos a demostrarnos todo aquello oculto durante las largas tardes de verano...
Nadie lo dudó, solamente a nosotros se nos pasó por la cabeza romper todo, dejar pasar el tiempo y que el olvido se hiciera cargo de este desamor, de este amor prohibido, de este amor correspondido. Correspondido porque siempre nos quisimos, siempre nos amamos, y siempre quisimos estar juntos, vencimos en la mayor de las guerras posibles, vencimos al desamor al igual que al amor, ya que toda nuestra amistad, todos nuestros sentimientos, no es un simple amorío, sino algo más, algo mucho más profundo que el último granito de arena del mar, cubierto por la profundidad de las aguas.
 Pudimos lograrlo, juntos podíamos con todas las dificultades, a tu lado fui capaz de darme cuenta de que no soy nadie sin ti, que si no me despertara con el alba de la mañana más calurosa de verano, con tu imagen en mi cabeza, no podría ser feliz, no podría decirte que te quiero, y que eres lo más importante de mi vida.
Desde el principio, sabíamos que no sería fácil, pero gracias al amor, conseguimos escribir aquel comienzo que tú y yo soñamos aquel día en tu cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario