lunes, 21 de noviembre de 2011


Pensar que aquella chiquilla que corría a por una piruleta era yo, mirar al espejo y reflejarse lo que hoy eres y lo que de pequeña empezabas a ser. Hay cosas que han cambiado, soy más alta, tengo el pelo más largo, mis rasgos aunque sean parecidos pero cambia la estructura, mis manos...han crecido, ya no me valen esos zapatitos de princesa, ya no veo muñecas en mi cuarto, mi cama es más grande, mi voz es más aguda...

Se nota que las personas crecemos, por fuera y por dentro, nos hacemos mayores, ya no somos aquellos niños que corrían para ponerse en la fila de clase. Ya no.
Espera, espera, creo que en el espejo acaba de reflejarse aquella niña, esa que ya he dejado atrás con los años...sí, es ella, su sonrisa nunca cambia, seguirá con ella toda su vida, es preciosa ¿verdad?. 
Como me gusta recordar viejos tiempos.


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