Acostarse con la sensación de tenerle a tu lado, posar tu cabeza en la almohada y que en silencio de la noche aparezca de lejos su voz, diciendo te quiero.
No querer despertar de este sueño que invade toda tu habitación, abrir los ojos y darse cuenta de que es realidad, de que le tienes y que es para siempre.
Querer despertarle a las tantas de la madrugada y decírle que ha sido el protagonista indiscutible de todos sus pensamientos, abrazarle, besarle y dejar tu cara frente a la suya, mirarle a los ojos y ver que le brillan, que está empezando a salir una sonrisa de su boca, acariciarle los mofletes y darle un beso en ellos.
Lo has conseguido, un día más has sido la primera y última sonrisa del día, creo que día a día consigues mucho más, y así nunca se va a cansar de ti.
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