miércoles, 31 de agosto de 2011

Esta mañana ha entrado un hombre en el hospital, ha venido decidido a matar al jefe, a esa persona que decidió que a su mujer le quitasen la respiración asistida y por lo tanto, a venido a matar al hombre que hizo que muriera su mujer. Nos han mandado no salir de nuestras especialidades, no nos dejan salir. En el lado este del hospital, se encuentra la sección de maternidad donde se localizan todos los pacientes menores de 18 años. Aquí todo está controlado. Poco a poco empiezo a oír pasos, una enfermera se ha encontrado a su mejor amiga y residente de este mismo hospital, muerta, de un balazo en la cabeza, otro residente ha sido encontrado en un ascensor desangrándose, se acerca, estoy con una paciente y con un cirujano en una habitación, oigo un disparo por el pasillo, exijo a la paciente que se haga la muerta, que ni se mueva, que ni respire, y el cirujano decide esconderse en el baño, ha entrado, veo sus pies al borde de mis ojos, oigo sus latidos y se aproxima al baño, le dispara, de desploma sobre el suelo y me mira, yo estoy debajo de la cama de mi paciente, se ha ido, pero al final este cirujano muere.En el lado oeste del edificio están dos compañeras mías, viendo cómo el hombre que ha ido a matar al marido de una de ellas, está apunto de morir, parece que no, que controla la situación, pero le ha disparado, le ha disparado y se está desangrando, lo hemos llevado a una habitación ha operarle, se encuentra muy mal, yo la mejor amiga de su novia, tengo su vida en mis manos. Pasamos horas de incertidumbre ,pero todo ha acabado, está vivo y es lo más importante.
+ Gracias por salvar a mi marido.
- No me des las gracias por nada, tenía miedo, podría haber fallado, pero no lo hice.
+ De verdad, ¿esto va a hacer qué me reconozcas que has miedo?
- Si, la verdad, es que siempre he tenido miedo.
Con esto nos damos cuenta de que hasta las personas que son seguras, tienen miedo, podemos pasar por millones de dificultades, mayores o menores en nuestras vidas, pero nunca comparables, cada uno tiene sus cosas, sus problemas, su grupo de gente que le apoya y por lo contrario su grupo de gente que le acerca a una depresión. Nunca sabemos cuando nos pueden suceder hechos que nos marcarán la vida, nunca sabremos cuando morir o cuando vivir. Lo único deberíamos hacer es realizar nuestra vida como siempre quisimos, dejar a un lado a los demás y centrarnos en nosotros mismos, porque nunca sabemos cuando puede llegar nuestro final.

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