Hoy, hace ocho meses que soy feliz, que me quité el mayor peso de encima que he tenido nunca, cometí un error del que pagué con numerosas noches en vela, lloros y sonrisas rotas ante conversaciones obsoletas.
Hoy, pasados ya ocho meses de todo esto, empiezo a recordar todo lo que le hice pasar a la persona que más quería y quiero, hoy más que nunca, él es el más importante, hoy todo lo que me diga será felicidad ante mi.
Gracias a Carlos Antona Cortés, he podido conocer la felicidad, contemplar paisajes con esa persona especial, perderte tardes enteras mirando embobada su cara de niño, no volver a casa hasta no tener en mi cuerpo su aroma...volver triste porque él se acaba de ir en aquel tren...
Pero llegar a tu casa día tras día, recordar tantas conversaciones, tantas llamadas de teléfono, tantos mensajes que te sacaban una sonrisa de tu carita triste.
Todas esas cosas que con una simple amistad no se consiguen, todas estas cosas que con ningún otro podría haber realizado.
Él me esperó, aguantó la distancia que impuse, me intentó olvidar pero me siguió respondiendo a todos los saludos diarios. No se olvidó de mi, no pudo y todo gracias al amor que me sentía, ese amor del que hoy día correspondo y al que no pienso fallar nunca más.
Prometí un 31 de diciembre del año anterior, a las 19:05 de la tarde, que siempre estaría a su lado.
& no pienso desobedecer nunca esa promesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario