lunes, 23 de mayo de 2011

Bienvenidos a mi mundo perfecto, aquel mundo que de pequeña deseaba conocer algún día, aquí os lo dejo:
Mi vecino es un viejo gruñón, nadie puede decirle nada, ni un simple saludo, nada es un viejo verde, pero ¿sabes? cuando nadie está en el rellano, cuando nadie nos mira, me sonríe, me da un caramelo y cierra su puerta. En realidad no es malo, tan solo es que se siente, dicho anteriormente, solo, su mujer ya no vive con él, y el pobre no pudo tener hijos, yo creo que por eso me tiene tanto cariño... :)
Luego está mi vecino de arriba, no para de tocar el piano, y de gritarme por la ventana que deje de gritar, que necesita concentrarse, la verdad que no me quejo mucho, porque en múltiples ocasiones soy un poco gritona.
De bajo de mi casa viven los padres de mi mejor amiga, muchas veces cogen el cepillo de barrer y dan golpes al techo, par advertirnos de que dejemos de saltar y correr por el pasillo. Mi madre pasa mucho tiempo con la madre de mi amiga, nuestros padres bueno...no se ven mucho, porque están trabajando la mayoría del día, pero eso sí, cuando hay fútbol no hay quién les calle, ni mi amiga ni yo somos capaces de callarles la boca !
En los aniversarios de mis padres siempre, cae alguna rosa, mi padre es un poco despistado pero hace las cosas  para alegrar a mi madre, siempre cuando llegan todos estos días, justamente la noche de antes viene a mi habitación y me dice:
 +Lorena ! corre ven !, 
¿ me compras un buen ramo de rosas para tu madre?
Pero, guárdalas muy bien eh, cuando llegue de trabajar tenlas preparadas a mano, que ya se las llevo yo a tu madre al salón ;) ¿vale?
-Vale..papá :)
Mi madre ha sonreído, mi padre está tan orgulloso de mi que me están esperando sentados en el sillón, para que como de costumbre salte sobre ellos como si de una colchoneta se tratasen, esta vez no se han enfadado, somos todos felices.

Oye...¿qué ha pasado?
¿ Y mi mundo perfecto?, ¿ dónde está?
Bueno, supongo que cuando somos pequeños deseamos con tener los mejores juguetes, con soñar con aquel niño que nos dé un beso y nos convierta en princesas, o que un sapo se convierte en príncipe.
Pero me acabo de dar cuenta de una cosa...ya soy mayor, no puedo pensar en todo aquello que un día pensaba, ya no puedo saltar ni correr como una niña, ni mi amiga está ami lado, ni mi vecino de al lado me da caramelos...
Tal vez ahora mismo, no sea aquella niña que soñaba con tener todo aquello.
Pero con el mundo que me rodea me conformo, aunque nunca está mal recordar como éramos de niños ¿no? :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario