viernes, 4 de marzo de 2011
En 1924 un médico llamado Fransuai Buasen enumeró una a una todas las anomalías físicas y mentales que se producen cuando una persona se enamora al principio afirmaba Buasen : el enamoramiento tiene numerosas similitudes con procesos gripales, estado febril, dilatación de pupilas, palpitaciones, sudoración, temperatura alta y disminución del pensamiento periférico. El mal de amores cursa los primeros días cómo un catarro pero a lo bestia, hasta que el paciente se habitúa a la presencia de la persona amada, después los síntomas en vez de remitir como sucede en los procesos gripales, se multiplican,el enamorado pierde el apetito...pasa las noches en vela, con gran ansiedad, y se entrega al aislamiento y la soledad, y aunque el paciente sabe lo que le está pasando no hay antibiótico ni gripal que le alivie...La vida sin la persona amada se convierte entonces en un infierno, en función del organismo afectado, su periodo de recuperación puede ser de unos días o convertirse en una enfermedad crónica, un desasosiego para toda la vida
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