martes, 18 de enero de 2011

Dicen que enamorarse es un acto reflejo...como tener miedo. 
Yo fui una niña sin miedo: no me asustaban los fantasmas, ni los monstruos ni la oscuridad,
podía mirar debajo de la cama segura de que no había esqueletos ni vampiros. Podía enfrentarme
a las niñas de quinto, tranquila sabiendo que no me quitarían la merienda. Y así, hasta hoy, segura de que 
puedo coger una magnun y avanzar por un callejón vaciando el cargador, porque no es eso lo que me da miedo.
Lo que verdaderamente me aterra es decir que sí a algo que no podré cambiar mañana...

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