martes, 18 de enero de 2011

Cuando somos niños soñamos con cosas pequeñas, sencillas..un helado de fresa, una muñeca que llora y hace pis, o esa bicicleta que tiene el vecino del cuarto.
Cuando nos hacemos mayores, nuestros sueños cambian con nosotros y se vuelven complejos igual que nosotros..y de repente la muñeca de trapo se convierte en un vestido nuevo con el que cruzar un océano a diez mil metros de altura para deslumbrar a tu marido en un viaje sorpresa.
Pero los sueños se rompen en pedazos  cuando van de frente con la realidad, porque en la realidad a menudo es radicalmente distinta a como uno cree que es, las personas no siempre son lo que aparentan ser, ni las relaciones  ni mucho menos los sueños...Y esa realidad es la que verdaderamente se encarga de poner a cada uno en su sitio porque lo que uno cree que es negro puede ser blanco, porque cuando uno cree que es blanco, probablemente sea de todos los colores del Arcoiris, uno sabe como empiezan las cosas pero nunca sabe como van a terminar 

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