sábado, 6 de abril de 2013

Un día te despiertas gritando, acabas de nacer, en unos pocos meses lo único que harás es comer, dormir y ver a un montón de personas que te hablarán, pero no las entenderás.
Creces y te das cuenta que esos ojos grandes que te miraban y no paraban de darte besos y de estar contigo, son tu familia, son tus padres, tus tíos tus abuelos o tu propia hermana.
Sigues creciendo y ya eres capaz de relacionarte, conoces a gente, lloras, sonríes, pasas vergüenza, te enamoras, te hacen daño, se van..
De un momento a otro llega el día en el que cuando mejor están las cosas, cuando más feliz estás con esa persona ,desaparece.
De la noche a la mañana te dicen que ya no va a estar más y te tienes que mentalizar de que ya no vas a poder verle o que ya no le vas a poder abrazar, se acabó, el tiempo que desperdiciaste cuando estabas con él, este tiempo en el que no te atrevías a mirarle, a estar con él, esos minutos que hoy morirías por tenerlos, todo eso en lo que piensas de vez en cuando, que puede pasar pero ¿ me va a pasar a mí? pues sí , pasa y cuando menos te lo esperas.
¿ Cruda realidad ? Sí, las cosas son así y no se pueden cambiar, en el momento que te das cuenta de que tendrías que haber cambiado se acaba todo, y ya no tienes la oportunidad de rectificar, jamás, se acabó y ahí te quedas llorando por esa persona que desaparece, esa persona que ya no la vas a ver y a la que hoy recuerdas.
Está claro que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, estúpido ser que somos ¿ no ? .

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